PostHeaderIcon Cocina erotica

Un poco de historia

En China se cuenta del héroe Dyin Ping Meh lo siguiente:

Cada día es para él como si celebrase todo un festín.

En la actualidad no tiene más de treinta y uno o treinta y dos, todo un hombretón en su mejor edad.

Hace mucho uso de afrodisíacos para conservar su tremenda fuerza viril y está acostumbrado al empleo de estimulantes.-

 

Creemos que desde que el hombre se asentó en las ciudades y se formaron sociedades estables, con la consecuencia de una mayor longevidad, se busca incansablemente el secreto de la eterna juventud y ¿que más significativo que una apetencia sexual aceptable y continua?.

Hasta hace muy poco no se tenía idea de los mecanismos que desencadenaban una erección o un deseo femenino, nos referimos a las conexiones mentales y su respuesta física, de hecho hasta que el laboratorio Pfizer, cuando invirtió en la investigación de un componente que favoreciera la erección involucrando a mil quinientos científicos, poco se sabia a ciencia cierta y muchas veces se trabajaba sobre suposiciones más que sobre bases  científicas.

Este terreno, el de la sexualidad, siempre fue propicio para crear falsas o equívocas esperanzas y, como no, nacieron aquellos avispados que tenían la pócima milagrosa para el amor o aquellos que tienen el secreto del alimento, o conjunto de ellos, que pueden devolvernos la fuerza y la potencia soñada.

 

En un libro de la época de los emperadores Ming se cuenta lo siguiente de un hombre que había abusado de afrodisíacos:

No se había dado cuenta de que cuando se acaba el aceite, se apaga la lámpara y cuando se agota la médula del hombre, el hombre se muere

 

El efecto placebo de estos milagrosos alimentos es posible que hasta ayude a aquellos que son susceptibles de sugestión, pero sin lugar a dudas para aquellos que verdaderamente tienen problemas sexuales sólo les puede servir como motivo de frustración.

Los mariscos y las ostras, por ejemplo, son demostradamente ineficaces como afrodisíacos y gravosos para el bolsillo de aquel que los prueba, no existe ni un componente que demuestre su efectividad. Lo mismo ocurre con las especias, la canela, el apio, la cebolla o los cuernos de rinoceronte en polvo, pero es tanta la necesidad de creer en algo que milagrosamente nos ayude que por eso proliferan webs de cocina con sus apartados dedicados a esta 'especialidad' culinaria y que más parecen charlatanes de feria intentando engañar a un público confiado y con deseos de creer.

A pesar de ser pragmáticos en esto de la creencia de los afrodisíacos no dudaremos nunca en tomar raíces de yingseng, mariscos y todo aquello que nos quieran vender con la esperanza de obtener el máximo rendimiento a nuestra sexualidad

No nos engañemos, y transcribimos parte de un artículo del Dr. E. Sanz: En la secuencia del deseo (erección-orgasmo) subyacen finos y complejos mecanismos fisiológicos que son poco proclives a dejarse engañar por remedios caseros. El deseo se inicia en la corteza cerebral por estímulos neuropsicológicos (visuales, auditivos, olfatorios e imaginativos) modulados por los andrógenos (hormonas masculinas). Las órdenes se transmiten al sistema nervioso autónomo con la mediación de los neurotransmisores bioquímicos y se produce entonces la actuación sobre el dispositivo vascular sanguíneo, provocando la erección.

Hasta el momento sólo hay algo que podemos ingerir por la boca que verdaderamente puede ayudar en la erección, sin ser afrodisíaco, que eso hasta ahora está en la mente, y es el Viagra y sólo en un sesenta por ciento de los casos es efectivo.

Recuerde, la única receta efectiva afrodisíaca es no abusar del alcohol, del tabaco, seguir una dieta mediterránea y evitar grasas para no subir las tasas de colesterol, el resto son mentiras.

 
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