PostHeaderIcon Relatos Eróticos

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No sé cuando fue, pero sucedió. Estaba solo, preguntándome las cosas que suelo preguntarme: ké se siente ser mujer en un orgasmo, cómo sería penetrar a una oveja, ké se sentiría estar en una orgía con hombres, mujeres, travestis, y bueno, las preguntas ke creo ke todo el mundo se hace alguna vez. ¿No? Sí, kizás en mí esté un poco más marcada esa curiosidad por lo sexual. No lo sé.

El tema es ke me fui a lo de mi amiga, Carla, una verdadera viciosa en materia de sexo. Llegué a la casa y se estaba masturbando con una porno.

Se las describo. Es realmente un bombón. Morocha, de pelo ensortijado ke le cae hasta los omóplatos (¡cómo disfruto ver eso desde atrás!), negro como la misma noche. De pechos no tan grandes, pero con una forma que da gusto acariciar y moldear. Cintura y caderas estilo odalisca. Besos tan ardientes como el infierno. Ojos oscuros, aros en la nariz y en el ombligo, voz afrodisíaca. No sé, kizás sea yo ke me desbordo de amor por ella, pero para mí es la misma Venus en piel de mujer.

Le saké la mano de su florcita y se la llevé derecho a mi bastón. Le di una manito con lo suyo y la besé para saludarla. Un beso ke hizo rodar mi lengua por su cuello, su boca, los lóbulos de sus orejas. En fin, una cosa llevó a la otra y la tiré directamente al centro de su cama. Nuestras lenguas lucharon con desesperación, con fruición. Nuestras manos acariciaron llenas de naturaleza. Mi ropa desapareció a jirones (ella ya estaba completamente desnuda).

Les confieso, amables lectores, hay algo ke me gusta hacer. Me encanta hacer desear a las mujeres. Pasar mi palo enhiesto por la puerta de su goce, saborear la superficie, atizar la hoguera hasta el final. Hay mujeres ke se enojan y hasta me tratan con violencia; ¡pero kién te creés ke sos!, ¡ke te hacés el canchero, pendejo enfermo! Y bueno, cosas así. Sobre todo con las de mayor edad, con el tiempo parece ke pierden todo gusto por la experimentación.

No se porké se hace tanto culto a la experiencia. Hay cosas ke admito, no es lo mismo estar con una leona como Carla, ke no tiene el más mínimo reparo o pudor en ir derecho al punto y en mostrar sus apetencias más intensas. Pero eso no es algo acorde a la experiencia, puedo asegurarlo. No es la realidad la ke nos prepara para gozar. Una niña ke sepa de fantasías, ke entreteja en sus sueños los reclamos de su cuerpo, ke esté abierta  -no solamente de piernas- a compartir su mundo íntimo, a pesar de ke no haya estado nunca en tal situación, está en una mejor posición al respecto ke esas mujeres superadas, ke creen saberlo todo, ke se jactan de haberse acostado con tantos hombres como pecas tienen en el rostro. No hay nada más aburrido ke estas señoras (ke en su mayoría son casadas, pues no hay nada más trankilizador ke un marido cuando uno se impone sofocar los afectos). Nada más vulgar y rutinario ke tener sexo con un guión pre-establecido, seguir los surcos ke dejaron las experiencias anteriores en cada paso, en la forma de acariciar, de succionar el miembro, de abrir las piernas y cerrar los ojos esperando sentir ke se yo ke soñado efecto trascendental.

Pero claro, creo saber lo ke están pensando. Yo digo esto porke me gustan las adolescentes vírgenes y frescas antes ke las maduras a las ke el cuerpo empieza a traicionar según la ley de gravedad, inclusive el grado de gravedad ante ese acatamiento natural. Pero no es así, y ese mismo reproche sale del resentimiento de estas mujeres ke antes mencionaba. Unas nalgas bien formadas, unas tetas deliciosas ayudan, pues claro, no voy a negar eso, pero de nada sirven si su dueña está en otro planeta. ¿Para ke voy a kerer yo jugar con una muñeca de plástico si para colmo de males esa misma muñeca va a kerer reprocharme a cada instante su falta de sensibilidad? ¡No, no, no! No es una cuestión de física, es hasta una cuestión artística si se kiere. Primero esta la fantasía, después, como fruto de destilarla vendrá el placer. Doy fe de ke hasta una vaca puede conducir hasta el éxtasis cuando los dos lo buscan. Pero bueno, eso sí, si de carencias hablamos, cuando no hay un vivo fuego para ofrecer a la imaginación, al menos ke tengan un cuerpo modelado.

Les contaba de Carla y lo ke me pasó –nos pasó-, esa tarde. Después de ese polvo delicioso ke nos echamos para saludarnos le comenté mis últimas fantasías.

-¿No estaría bueno llamarla a tu amiga Carolina hoy?

Carolina en realidad no era ella, es decir, no era enteramente ella ya ke había una pieza ke le sobraba para serlo del todo. Pero era increíblemente linda. Pelirroja, no tan alta, con pechos grandes y con una figura de la ke pocos dudarían. A Carolina la conoció Carla en el colegio secundario. De hecho Carla estaba enamorada de él, ke por entonces se llamaba Rubén. Lo seguía por todos lados para poder consumar el fuego ke la enlokecía. Y él... nada. Tiempo más tarde se volvieron a encontrar. Carla estaba con una pareja ke tenía entonces –un pobre tipo ke kiso hacer un papel ke no le kedaba a su talla-; ella le insistió con una fantasía ke tenía y finalmente fueron a un boliche a concretarla. Allí vieron a una hermosa mujer y le ofrecieron conversación. Según me cuenta, Carla sospechó de entrada ke no era del todo mujer, aunke obviamente aún no sabía ke ella era Rubén (yo todavía dudo de ke haya sospechado). Los tres fueron más tarde al departamento de ella y empezaron a jugar con sus cuerpos, empapados de alcohol. Y bien, donde mi amante encontró una alegría extra, un júbilo súbito y desbordante –sobre todo porke fue Rubén, Carolina, kien la reconoció en el boliche, se acercó, y al ver cómo venía la mano se cayó para poder intentar lo ke no se había atrevido en otrora-, y bien, como era de esperar, su pareja de entonces –ese pobre infeliz- no pudo menos ke reaccionar con pavor. En principio vomitó, luego enmudeció y finalmente intentó disimular su miedo con indignación. “Yo pensé ke se habían dado cuenta” -dijo Carolina (esa era su astucia para estar con kien sea ke supiese su condición). Pero el tipejo ya no escuchaba ninguna voz. Mareado y aturdido, pálido como un fiambre, se fue de ahí como pudo. Mi amante no lo siguió. Se kedó enredada en la nostalgia, saboreando los antiguos anhelos, bebiendo la blanca inocencia ke de akellos recuerdos emanaba, gozando de la fluidez de lengua ke el tiempo lubrica en dos viejas amigas.

Así ke la llamamos. ¿Pero ke pasó? Justo ese día ella estaba de luto. Un amigo gay había sido arrasado por el Sida, el terrible azote ke estos tiempos nos ofrecen, la férrea mascarada ke ha sabido procurarse el miedo al contacto, el cobarde desafiante del culto a los placeres de este mundo en desmedro de creencias infantiles. Sin embargo, nos dijo, sin ke entendamos muy bien de ké se trataba, ke pasemos a buscarla por el cementerio.

Y bueno, fuimos.

Sólo entrar al cementerio era algo raro. Había algo, no se ké. Algo ke nos hacía sentir extraños. La piel se nos erizaba, el corazón nos latía contundente, con golpes fuertes. Algo nos ponía un tanto nerviosos, inkietos. Tomé a Carla de la mano y fuimos hacia donde estaba Carolina.

Estaba hermosa. Vestida con una minifalda negra, un saco negro ajustado ke  enmarcaba sus pechos, y un sombrero del mismo color del ke salía un tul, cubriendo sus ojos llorosos.

Al llegar la notamos acongojada. Y casi sin palabras. Nos pidió ke la sigamos. Recorrimos los lúgubres pasillos en un profundo silencio. Yo, y reconozco ke sentí algo de culpa por ello, no apartaba mi vista del culo de Carolina.

Sin decir nada abrió las puertas de un panteón con una llave ke tenía. Encendió un candelabro y bajamos las escaleras.

Allí  nos explicó.

Cristian tenía una creencia muy particular. Él había estudiado muchas culturas, se había enrikecido de las viejas historias de los pueblos, había viajado mucho, conocido, participado en antikísimos rituales. Y una cosa siempre repetía, entre la muerte y la sexualidad hay una conexión tan íntima ke sólo en la locura donde se ha erigido la civilización se ha podido ignorarla. La generación lleva en su vientre la extinción, el placer su consumación, el movimiento de la naturaleza es el ritmo de los cuerpos al cortejarse, la especie se nutre de los ke nos abandonan. Esa era su certeza. Con esas convicciones vivió toda su vida y jamás bajó sus brazos –menos aún cuando se enteró de su enfermedad. Hizo de su vida un culto a la naturaleza, a la alegría, al júbilo del mero existir; desconocía el odio, detestaba las guerras y los actos de segregación. Y sobre todo, adoraba las mujeres aunke jamás lo pudieron excitar.

Su última voluntad fue también su último capricho. Él kería ke en su tumba la evocación a la fuerza originaria esté presente. Le pidió a su mejor amiga, Carolina, ke le dedike tantos orgasmos como pueda ante su cadáver. Ke una vez más, la sexualidad y la muerte se estrechen en su lazo fatal, en su goce irrefrenable.

Para eso estábamos ahí.

Estaba muy nervioso por todo esto, pero también muy excitado. Carla se reía. Carolina esbozaba una sonrisa de complicidad con el amigo ke ya no estaba. En un rincón había una caja ke contenía bebidas. La fiesta debía comenzar.

Fumamos marihuana, pues se dice ke en lugares especiales su perfume agrada mucho a los espíritus. Bebimos vino y contamos historias graciosas. Faltaba música, pero hasta podíamos imaginarla.

Entonces, mientras Carla y yo nos besábamos, la bella Carolina dejó ke sus ropas caigan para llamar nuestra atención. En la oscuridad su piel, blanca, brillaba y evocaba a la misma parca. Nos reímos de forma estridente sin entender porké. Todo era obsceno, la rigidez del cadáver al ke habíamos sacado del ataúd, la desnudez de una mujer tan lívida como el mismo cadáver, la verga ke colgaba entre sus piernas, nuestra risa. Sobre todo eso, nuestra risa llenando con su compás frenético el espacio vacío, lleno de vacío.

Yo chupaba las tetas del travesti cuando Carla empezó a hacerme un fantástico sexo oral. Su lengua se movía como una serpiente frenética, su húmeda boca atizaba cada vez más el fuego de mi excitación.

        Llevé a mi amante hasta los labios de Carolina. Kise observar, kise ver el arrobo de esos cuerpos ke tanto poder tenían sobre mí. Sus curvas, el capricho de Carolina de doblegar el yugo con el ke nació, la energía de Carla, hembra apasionada. Olas embravecidas, sus movimientos acompasándose, una contra otra, una con la otra. Oscura tormenta de deseo. Los cabellos de Carla envolvían salvajes el juego de sus pieles, la blancura de su amiga.

        Y así, en ese estado de embriaguez, me uní a ellas. Abrí el prometedor culo de Carolina y Carla le besaba la verga. La penetré, cabalgué sobre una y luego sobre la otra. Cada hoyo de nuestros cuerpos fue abierto al placer. Cada movimiento era una caricia, cada roce un rayo ke nos reanimaba a los tres. Nos entregamos a cada uno, nos fusionamos en convulsiones frenéticas.

        Cristian miraba desde sus ojos cerrados y estoy seguro de ke lo disfrutaba. ¿Por ké? Porke entonces, no se en ké momento, en medio de la marea, en medio del jadeo, un frío viento acudió. El ardor se mezcló con ese susurro y aunke bien sé, pudo ser efecto de las drogas y el alcohol, pudo ser la confusión de los tres, pero lo vi, lo vi con mis propios ojos. La verga de Cristian se paró.

        No se cuanto tiempo pasamos en esa tumba. No ke fue real, ke fue un sueño, ke agregó el tiempo a mi recuerdo de ese suceso. Esta fue la trascripción de lo ke tenía en mente, del extraño suceso. Kizás te cueste creerlo, aun a mi me resulta siniestro hablar de esto. Pero bien, haz con esta historia lo ke te plazca...

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PostHeaderIcon 25 Contra 2

 

Recuerdo que tenía 20 años, practicaba fútbol en el club de la escuela y ese día jugábamos la final para el 3er. o 4º. lugar (habíamos perdido la oportunidad de ganar el primero), pero la idea era divertirnos lo mejor posible... habíamos dicho que si ganábamos iríamos a mi casa a festejar en la alberca por una excelente campaña de soccer universitario.

Para bien o para mal ganamos esa mañana... para bien o para mal fuimos a mi casa a festejar y para bien o para mal no había nadie...

Las cervezas y el licor corrieron a raudales y la piscina estaba llena de dos barriles de cerveza flotando, varias botellas en el fondo y cerca de 20 chavos entre equipo y porra bañándose en shorts del uniforme y trusas los de la porra... ¡todo era felicidad! El trofeo yacía 2 mts. Bajo el “mar” en algún lugar de la alberca y la música se escuchaba en toda la cuadra...

El alcohol ya hacía dar vueltas a mi cabeza, pues nunca he sido un buen bebedor -como buen deportista- por lo que no percibí en que momento aparecieron don pequeñas siluetas en la puerta del jardín... recuerdo que un amigo se acercó a mi y me dijo: “Bicho, -así me dicen- creo que acaba de llegar tu hermana y su amiga...” sentí la sangre congelarse, pues aunque es mi hermana menor de 17 años, sé que cuenta de una gran preferencia por parte de mi madre; así que dejé mi cerveza y me acerqué tambaleante a ella...

-hey, Karla, es mi fiesta -dije atrayéndola hacia una esquina para que no viese a los poco sutiles invitados comportándose como animales en celo- ¡hemos ganado el tercer lugar de la liga! ¿no me felicitas, hermanita?

-Felicidades, bicho, pero te compadezco para cuando llegue papá y mamá del viaje pasado mañana, porque esto será tu fin... tienes la casa hecha un desmadre...

-No tiene porque enterarse si no quieres -intenté convencerla.

-Vine con Julieta a estudiar para un examen pero los gritos y la música no permiten nada...

-Pues llévate unos refrescos a tu cuarto y ve MTv... se irán pronto...

-Quizá... -se dio media vuelta y tomando a Julieta de la mano salieron del jardín... suspiré entre aliviado y pensando en lo que me esperaba, pues sabía que ella lo contaría todo... lo mejor era regresar a la fiesta y tratar de disfrutarla lo mejor posible.

Pasó una hora de diversión loca, chistes, anécdotas sexuales típicas entre los jóvenes. Fue entonces cuando nuevamente un amigo se acercó a mi y me dijo: “Bicho, otra vez tu hermana y su amiga están aquí... pero...” ese pero no me agradó en nada, mi cabeza daba vueltas y mi enfoque ya estaba hecho un desmadre. Giré y vi a mi hermana menor abrirse paso entre los 20 chavos, enfundada en su traje de baño naranja y seguida por su amiga en un traje de mi hermana de dos piezas, ¡ambas completamente borrachas!

-Lamentablemente, bicho -me dijo seseando- solo habían cervezas en el refri... así que hemos decidido venir a la fiesta...

Todos gritaron alegres y yo solo pude aceptar las palmadas que me daban en los hombros con una sonrisa...

-Vaya, que bien... adelante -aclaré mi garganta lo mejor que pude y grité- Hey, borrachos... esta de traje naranja es mi hermana Karla ¿oyeron? Mi hermana, cuidado con eso... y esta es su amiga Julieta... cuidado con eso igual, pervertidos...

Eso solo sirvió para sacar mil carcajadas y comentarios a media voz de alto contenido sexual... en fin, yo solo quería hallar el maldito trofeo y subirlo a mi cuarto...

-Bueno, que se diviertan entonces...

La música volvió a elevarse y las cervezas corrieron otra vez... entonces mi cabeza se paralizó y mi vista se clavó en el traje de dos piezas y el hermoso cuerpo que lo llenaba... a simple vista se veía que el traje era una talla más pequeña de lo que era Julieta y que se lo había puesto una vez ebria, ya que los tirantes estaban enrollados varias veces sobre los hombros y el traje en las caderas tenían alturas diferentes...

El espectáculo era hermoso... los pechos parecían gritar que los liberen de ahí, apretados y expandiéndose fuera del borde del sostén... la tanga era una fantasía; sus nalgas estallaban ahí cautivas y lo mejor de todo era que el traje era tan pequeño (mi hermana es de cuerpo delgado, torneado pero delgado) que la concha se delineaba perfecta y que ante la obviedad de que no se habían preparado para un baño de piscina, la mata de pelos rebosaba a los lados del traje azul... todos veían lo mismo, esos pelos castaño oscuro estaban enloqueciendo al equipo, pero yo solo tenía ojos para Julieta, en sus apenas 17 años...

-Me la voy a coger -dije al cuate más próximo...

-¿tú igual? -me respondió sonriente y sin apartar la vista de ella... ambos reímos...

Hicimos una rueda entre botellas y empezamos un juego estúpido de acciones y castigos... obviamente todos aceptamos lo baboso del juego por petición de Julieta y mi hermana, a la cual ya deseaba que se fuera a dormir para poder quedarme con su amiga... Los castigos iban ente tomarse toda una cerveza de golpe, hacerla de maricón y tonterías de esas para los hombres que perdían... pero todos participamos de las pendejadas en espera de que a Julieta le tocase algún castigo...

A mi me tocó bailar lambada con otro cuate antes de que a ella le tocase. pero al fin le tocó a ella...

-¿qué castigo? ¿qué castigo?

Todos pensamos a 1000 Km/h en busca del mejor castigo. Solo había una oportunidad y si pedíamos alguna babosada nunca más tendríamos otra oportunidad... finalmente alguien susurró:

-Que haga un table dance, un strip tease...

Todos nos quedamos helados... todos la vimos ahí parada con su cara atónita por el comentario, pero nadie dijo nada... un puritano dijo “no, pidan otra cosa...” otro lo calló y volvieron a murmurar “que haga un table dance...” Seguimos helados, miré a mi hermana y ella nos miró a todos. No podía saber lo que pasaba por su mente pero lo que pasó por la mía fue “Mamá, bicho le dijo a Julieta que le bailara desnuda...”, yo era hombre muerto... y en eso la chica dentro del circulo de más de 20 jóvenes dijo seseando...

-De acuerdo...

Por solo unos segundos todos tragamos en seco, pero no podíamos estar todos equivocados...lo oímos claramente... ¡ella dijo que sí!

La música no era la adecuada pero al diablo, la función estaba comenzando...

Julieta estaba dando su primera vuelta y acariciaba nuestros cabellos, revolviéndolos y pasando el índice por nuestros hombros... creo que en algún lado ella había visto como hacer eso, pero eso era algo que luego pensaba preguntarle por mi cuenta. Entonces la gente pidió que se fuera al centro ente vítores, cerillos y encendedores que se prendían. En el centro empezó lo bueno, lejos del alcance de algún atrevido brazo...

Se agachó con las piernas pegadas y con las manos se levantó los pechos dentro del sostén... por un momento deseé que saltaran fuera, luego sonrió y separó las piernas... todo el circulo se agrupó al frente de ella para poder ver aquella vulva apretada y con los pelos oscuros saliendo de los lados, rió y se paso la mano por la concha, todos gritamos de alegría... ella no aguantó la risa y se levantó diciendo que hasta ahí llegaría. Pero el público estaba muy enardecido y queríamos más, así que la empujamos al centro otra vez y le aclaramos que en el table dance se debían empelotar... ella dijo que no, pero ante la insistencia dijo que sí -“esta bien, culeros... aquí les va”- regresándose al centro tambaleándose... con aplausos tomamos el ritmo y ella se balanceaba con esos aplausos... se acercó a uno de nosotros y cruzó una pierna sobre su cintura, quedando con una pierna a cada lado de él; subió y bajó, acercándole las tetas al la cara pero evitando ser tocada... Luego, para mi fortuna, se acercó a mi poniéndose en la misma posición, solo que esta vez yo intentaría algo más... levanté una mano y la puse sobre sus caderas... creí que me la quitaría, pero no lo hizo, por lo que empecé a acariciar las piernas de Julieta. Su piel era suave como la seda y sus piernas eran duras como el granito... ¡parecía gustarle! Fue entonces que decidí ir por todo; cuando estaba sentada en mis piernas la tomé por la cintura y la atraje hacia mí... atrapé sus labios y mi lengua buscó dentro de su boca. Aceptaría la bofetada, por lo que cerré los ojos en espera; pero en vez de eso sentí sus labios enrollarse en mi cuello y su lengua jugar con la mía... todo estaba dicho, mi verga despertó más que nuca y la sentí pegada a su concha caliente... mis manos fueron al frente y a sus tetas grandísimas y duras... “si mi hermana va a acusarme, que sea con motivo”... Julieta echó la cabeza hacia atrás y me ofreció las tetas... miré a mis amigos que estaban con los ojos cuadrados, mudos, hasta que uno dijo: “orale, pendejo, cómetela!”

Busqué el broche del sostén en la espalda y apenas tuve que tocarlo para que saltara. Los pechos de Julieta brincaron hacia arriba mostrando lo erectos que estaban sus pezones y lo duro de sus pechos... mi boca devoró un pezón y lo apreté entre los dientes, mi otra mano estrujó el otro y la hice gemir. Ella me apretaba la cabeza hacia sus tetas y gemía cada vez más... entonces pensé en meter un dedo en su quesito, el cual estaba apretado contra mi verga hinchada... mi mano bajó hacia si entrepierna y ¡sentí de pronto otra mano ahí, frotando con fuerza la pepa de Julieta! Miré sobre los hombros de ella y pude ver a Roberto de rodillas, mordiéndole las nalgas, separando la tanga y lamiendo las bellas nalgas de ella... lo más impresionante fue el ver a cerca de 20 jóvenes acercándose excitados y dejando a un lado las cervezas... ya no podía detener lo que pasaba, yo lo había comenzado y ya no podía controlarlos...

-me encantas, bicho -me dijo Julieta al oído, borracha pero tierna...

-Espero que ellos te gusten también... -le dije sonriendo.

Ella volteó y un chillido se escuchó, pero no dejó de frotar mi verga con su quesito, quizá porque Roberto seguía frotándolo con fuerza. La cerveza y lo caliente que estaba hicieron que aceptara lo que venía...

Dos la tomaron de los brazos y ella pareció cooperar; el sostén cayó al suelo... le ofrecieron una cerveza más y la obligaron a tomársela toda de un golpe. Sus pies se enredaron y casi cae al suelo, pero dos la sostuvieron... Otro de mis amigos intentaba deshacer el nudo de la tanga en su cadera, y entre su borrachera ella apartó la mano de él y ella misma desabrochó el traje, el cual cayó igual al piso... su vista estaba nublada y ya no enfocaba en ningún lado, solo se movía a donde la jalaban y eso era entre penoso y excitante...

La conducían hacia una mesa. Varios de ellos le mamaban las tetas en el camino o le jugaban las nalgas... pude ver varios shorts del uniforme en el suelo y la cosa ya me preocupó... otros calzones de varón quedaban en el camino...

Me acerqué con el miembro duro pero angustiado... ella estaba rodeada de cerca de 15 de ellos y uno detrás de ella la obligaba a inclinarse; otro se agachó y le dobló las rodillas hacia fuera para que cayera sobre ellas... la tenían de rodillas y como magia 15 o más vergas se dispararon a su rostro medio perdido por el alcohol... ella sonrió; le acercaron un par a los labios y se los aplastaron en la mejilla y los labios; otro le sostenía la cabeza... entonces ella intentó decir algo y una gran verga atravesó su garganta y de ahí ya no saldría hasta que se la mamara todas... me imagino que ella ya no pensaba y todo quedaba al instinto... así que empezó a mamar aquella vergota como si fuera una paleta, de arriba abajo, mostrando la lengua y dejando escurrir toda la saliva que no lograba tragar... “yo voy, yo voy” gritaban y una cola se empezó a formar. Uno nuevo pasaba y el que se iba tomaba la cabeza de Julieta... ella mamaba con cierto frenesí cada verga, lamía, lubricaba con saliva y volvía a mamar cada cabeza... contar era estúpido, pero eran más de 20 cabrones, dos equipos de fútbol, casi, casi!!!

-A mi mámame las pelotas. Cariño -dijo Miguel, levantándose la verga y dejando sus bolas colgar...

La chica las tomó en una mano y empezó a lamerlas...

-Suave, suave...

Ella dijo que sí con la cabeza y lamió tiernamente... se metió un huevo en la boca y la sacó chorreando de saliva. Luego Miguel bajó su pito he hizo que se la comiera toda. Ella se la mamó indiferentemente alcoholizada. Entonces uno de ellos se echó al suelo y metió la cabeza entre las piernas de Julieta, haciendo que ella bajara hasta sentarse sobre su cara... él empezó a lamerla ruidosamente y en segundos ella se quedó tiesa, con los ojos en blanco... arqueó el cuerpo pero cinco vergas la esperaban junto a su cara...¡ella empezó a mamarlas como loca, una a una, usando las manos y masturbando a esos vergones... ella gemía pero apenas podía respirar ya que su boca estaba repleta de carne dura y caliente...

Un chorro de cerveza la cubrió en los pechos y la frialdad del liquido puso duros sus pezones... dos atacaron cada teta, mientras nuevas vergas se introducían en su boca... así hasta que la tomaron de los hombros y la levantaron de ahí...

La mesa fue traída y poniéndola frente a ella, le doblaron la cintura, acostándola boca abajo pero de pie. Eso ponía su trasero al aire... dos subieron a la mesa y de rodillas le entregaron sus vergas a Julieta para que siguiera mamándolas... ella dijo que sí con la cabeza, como pensando “si se las mamo me dejarán en paz...” así que mamó a cada uno de los que se subían a la mesa...

Otra fila se formaba detrás de ella. El primero separó las piernas y pude ver una de las vergas más grandes de la fiesta... él la enterró de un solo golpe en el quesito de ella, sin evitar lastimarla, sin lubricar bien, por lo que Julieta se levantó pero no pudo hablar, apenas volteó para ver lo que pasaba detrás cuando la tomaron de la cabeza y la atrajeron a nuevas vergas sobre la mesa... ella intentaba zafarse pero mamaba una a una las 4 pichas que habían al frente, mientras que el de la verga gigante la bombeaba con fuerza y sin respeto... la verga entraba y salía rápidamente y cuando cambiaron de turno la sacó seca... Julieta aun no estaba húmeda y la estaban partiendo en dos...

-No está húmeda -dije.

El que seguía me oyó y tomando un resto de cerveza lo chorreó sobre las nalgas de ella. Sobre el culito precioso y llegando a su coño... los pelos frondosos brillaron de cerveza, luego él se chorreó un poco en la verga y la enterró hasta el fondo... era una cogida de 20 sin respeto a la chica...

-Será mejor que te formes, bicho -me dijeron tomándome del brazo y dándome lugar casi delante de la cola...

Las risas subían y cubrían los gemidos de Julieta, todos pasaban y enterraban en su pequeño coño de 17 años sus vergotas duras y calientes... entonces llegó mi turno...

-Julieta... creo que voy yo -dije apenado. Entonces ella me miró con la mirada perdida, llorosa pero creo que reconociéndome... entonces abrió las piernas y con sus manos separó sus nalgas duras, ofreciéndome aquel quesito, húmedo y con cerveza... Eso despejó todo pudor y ya no hice por disfrutar de eso... al diablo, pongámosle una buena cogida a la chica de la fiesta...

Sin delicadeza enterré mi verga hasta el fondo y disfruté de ello... ella por primera vez movía las caderas y levantaba el culo... empezó a mamar las vergas de los nuevos sobre la mesa, solo que ahora disfrutando de ellas, masturbándolas y besando los 8 huevos del frente...

Bombeé una y otra ves, más adentro, haciendo brotar gotas de cerveza y jugos de aquel coño que me apretaba con fuerza... hasta que una mano me tocó el hombro “yo voy, guey” y me hice a un lado... ahora a la mesa!!! Subí a la mesa y me puse al centro; tres más estaban conmigo pero Julieta al verme se acercó a mi picha y empezó a mamarla como nunca, su lengua viajaba a lo largo de ella y sus dedos jugaban con mis pelotas... la tome por la nuca y le indiqué la velocidad que quería; ella empezó a mamarme rápidamente, soltando gemidos de esfuerzo cada que subía y tomaba aire...

-Ahora, lámame los huevos -le dije ya sin pena. Ella sacó la legua y la saliva goteó de sus labios. Me tomó de la bolsa de los huevos y chupó dulcemente, su lengua se sentía recorriendo cada uno de ellos y donde pasaba dejaba un rastro de saliva entre mis pelos...

Pensé en formarme otra vez y estimé cuántos habían en cola... 5 en cola y nosotros 4 en la mesa ¡genial! No eran muchos, así que me formé otra vez... pero cuando llegué al final de la cola, vi que la tomaban de la cintura y que la cambiaban de posición... ahora la acostaban sobre su espalda, al borde de la mesa... y todos se acomodaron nuevamente. Dos a los lados de su cara ofrecían sus vergas las cuales tragaba sin darse cuenta de lo que sucedía; dos más chupaban sus tetas y guiaban las manos de ella para que les masturbara mientras lamían sus pezones; y los demás estábamos en la cola, pasando por turnos y enterrando nuestras pichas en su coñito... ella gemía cada vez más y volvieron a poner cerveza entre su quesito... Faltaban dos antes de que yo pasase nuevamente y mi verga estaba hinchada y caliente...

Entonces la volvieron a mover de ahí... uno la tomó de los hombros y la volteó hacia sí. El se acostó en la mesa y la hizo sentarse en su falo, ella chilló pero nada pudo hacer, tres vergas la atragantaron y ella solo pudo mamarlas sin parar... Otro la tomó de los hombros y la subía y bajaba sobre la verga que la atravesaba por la concha que chorreaba... “rayos -pensé- así va a ser más difícil el cambio”.

Pero el que estaba sujetándola de los hombros la empujó hacia delante haciendo que el que estaba abajo la abrazara con fuerza... “¡no la sueltes, no la sueltes!” y el que estaba de pie se inclinó... pude ver su verga... ¡era aquel con la verga descomunal, con la verga más grande! Se agachó más y acercó la cabeza de su miembro al pequeño hoyo rosado que temblaba por el bombeo del hombre de abajo...

Julieta sintió eso en el hoyo y se volteó con los ojos abiertos, saliva chorreando su boca y los dientes apretados...

-N-no... solo no... -su vista estaba aterrada pero no lograba apuntar a la cara del hombre que se acomodaba por detrás, sino que solo miraba al espacio, como dando una advertencia o petición a todos pero a nadie a la vez... nadie le hizo caso...

Mi amigo Julián la tomó por las caderas y el de abajo la apretó contra sí con lo que el trasero de Julieta se levantó más. Entonces empujó en el agujero, todos nos paralizamos y pudimos ver como la cabeza de su pene se deformaba ante la presión y lo cerrado del culo... parecía que nunca entraría, pero de pronto los pliegues empezaron a ceder y la gran cabeza roja empezó a abrirse paso por el ano de Julieta...

Ella estaba con la garganta llena de carne pero abriendo los labios logró dar un algo parecido a un grito, sus ojos se abrieron y escupiendo la verga de su boca enterró la cara en el hombro del guey que la sujetaba de la cintura, no podía escapar de ese abrazo y ella lo sabía...

La cabeza de la verga de Jualián estaba la mitad adentro y se notaba como jalaba las nalgas hacia adentro, se deformaban y quedaban blancas donde la piel se estiraba mucho... todos gritaban “duro, duro por el culo; duro, duro por el culo” y Julieta gritaba ahogada por el abrazo... los pliegues del ano aun no cedían y no dejaban pasar el arma y lo peor es que la verga estaba seca al igual que su culo; eso debe doler de a madres pero ya era tarde para la cerveza... mi pito se infló como nunca, la imagen de la sodomía a alguien de 17 años por 20 hombres era demasiado...

Finalmente Julieta cooperó por su propio bien y aflojó el esfínter y la cabeza roja fue tragada... los tres sobre la mesa al frente levantaron la cara de Julieta y pegaron sus penes en labios y mejillas... ella confundida solo lograba dar algunos lengüetazos en los troncos y cabezas... uno atinó a metérsela a la garganta y ella empezó a mamar de nuevo... Julián empezó a meter cada centímetro de su verga en el culo de 17 años, cada vena, cada pedazo de carne en ese estuche de 17 años, virgen al menos del culo...

Julieta gemía, lamía y creo que lloraba de dolor... eran casi 25 cm. de carne que se estaba clavando en su culo y que con seguridad la estaba partiendo hasta el estómago... mi picha brincó hasta el ombligo...Julián empujó sin respeto su fierro y en dos golpes ya lo tenía Julieta hasta la base metido en su ano; entonces el de abajo la soltó, y empezaron los bombeos rápidos y sin lubricar aquel culito... los pliegues del ano se hundían cuando empujaba adentro y se estiraban hacia fuera al sacarla nada más la mitad para volver a enterrarla... se la cogió como un perro, la partió hasta que el culo quedo rojo y las marcas de sus manos en sus nalgas quedaron selladas en rojo claro... luego la sacó toda y Julieta grito de nuevo cuando la cabezota salió como un corcho... Ella sollozaba cuando otro tomó el lugar de Julián y enterró su verga en el ano rosado de ella, aunque ya mantenía el ancho de la verga anterior... el nuevo tipo cogió como loco, bombeando el ano rápidamente. El de abajo se movía igual, pero le pidieron que cambiaran...

Otros tomaron los lugares, uno abajo y otro metiéndosela por el culo; a la vez tres o cuatro se paraban en la mesa y ofrecían sus vergas a la boca de Julieta, la cual mamaba automáticamente... sus ojos ya estaban blancos...

Me tocó a mi y subí con mi palo duro... recordé el buen trato que me había dado momentos antes y decidí decirle que era yo:

-Soy yo, Julieta... bicho.

Ella me miró, o lo intentó. Con la boca llena de una húmeda verga me ofreció el culo separando sus nalgas. Mis cuates aplaudieron, y me empujaron hacia adelante... puse mi verga en la puerta del ano y ella fue la que se hizo para atrás. Mi cabeza tardó en entrar pero cedió la carne y empecé a cogérmela por el culo como nunca lo había hecho. Sentía la orilla del ano apretar el tronco de mi palo y sus gemidos sonaron más tiernos... entonces uno de los que estaban al frente gimió. Un chorro de leche voló hacia la boca de Juieta que tragó sin saber que era, otros más volaron sobre sus cabellos, ojos y mejillas, bañándola por competo... el que se había venido enterró la picha en su boca y la obligó a mamársela hasta la ultima gota... luego se bajó de la mesa, uno menos... otro de los de la mesa le pidió que se la chupara desde abajo y así lo hizo ella, con el rostro chorreando de leche pero sin que le importase ya... entonces él gimió igual, pero mantuvo la picha hasta la mitad dentro de la boca de Julieta... entonces sus cachetes se hincharon cada vez más mientras que él gemía como loco y la sujetaba a su fierro... ella no pudo evitar que largas filas de leche chorrearan de los labios en sus lados, y empezó a tragar despacio... toda el semen del chavo, hasta que pudo abrir la boca por otra verga sin que ya haya nada dentro... mamó la siguiente...

Yo cogía como loco aquel ano, viendo lo elástico que era y como apretaba más que el queso... no quería venirme por lo que salí de ahí...

-¡tráiganla aquí abajo! -gritó uno y todos dijimos que sí...

La cargaron y ya otro estaba de espaldas en el suelo... esta vez la abrieron de piernas y la descendieron lentamente sobre la verga que estaba debajo de su ano... la bajaron y empezó a enterrarse el falo en su culo, ella negó con la cabeza pero ya estaba toda adentro. Ahora la empujaron hacia atrás, abriéndole las piernas y dejando ver su conchita rosada... la fila se hizo otra vez y pasamos a coger como bestias a aquella niña de 17 años...

-Está riquísima, bicho... riquísima... y le encanta...

Varios palos aguardaban su boca y tomándola de las manos le indicaban que masturbara a otros dos...

-Sí -dije- solo espero que mi hermana...

UN RAYO PASÓ POR MI MENTE... mi hermana, su amiga, ERA HOMBRE MUERTO!!! Giré en redondo en busca de mi hermana y buscando las palabras para explicarle la orgía que estaba sucediendo en el jardín; todos clavándose a su amiga... Dios, me desollarían vivo!!! Busqué a Karla y no la vi donde la había dejado y entonces fue que conté de nuevo a todos los que se estaban cogiendo a Julieta... ¡cerca de 10 personas! ¿dónde estaban los demás?

-Oh, no, oh, no! -dije corriendo cuando vi un segundo grupo de hombres desnudos al otro extremos de la alberca- Oh, no, oh, no!!!

Al llegar ahí lo primero que gritaron fue “a la cola, a la cola, guey!” luego lo primero que vi fue a mi hermana sobre una venosa verga en el coño mientras mamaba con furia cuatro palos y mi cuate con la gigantesca verga se ubicaba detrás, apuntando a su ano...

Entonces ya no hice nada por evitarlo... simplemente ya no podía evitarlo, y -lo más importante- ya Karla no diría nada a mis padres... me detuve y mis amigos reaccionaron, quedándose fríos... susurros de “ya la cagamos, guey, es la hermana de bicho...” se oyeron. El de la vergota se me quedó viendo pálido...

-¡A la cola! -grité sonriendo.

Entonces ese gran falo empezó a hacerse camino en el culo de mi hermana... ella gritó y movió los dedos índices diciendo que no, ya que su boca estaba llena de carne... pero el de atrás no se detuvo y empezó a enterrar su miembro en el culo de Karla; la cabeza se deformó otra vez, pero rápidamente entró de un golpe... y con un solo empujón la metió hasta la base... 25 cm. dentro del culo de mi hermana, lo que la hizo doblarse para recibirla mejor...

-Ah, bicho... tus amigos me están partiendo el culo... me están cogiendo por el culo, bicho...

-¿Quieres que los detenga?

-N-no... eso n-no... solo que no le digas a... mamá... ahhhh... ohhhh...

Y empezaron a bombearla por todos lados; el de abajo se movía y el de atrás la partía por el ano... ella se metía dos cabezas en la boca y masturbaba a otros dos con las manos...

Finalmente el de atrás se salió dejando el culo de mi hermana redondo, rojo y sudado... “tú vas, tú vas...” me dijeron empujándome... no entendía que pasaba pero mi picha estaba rugiendo de hinchada... diablos, ¿qué más da? La cerveza era un buen pretexto... así que me paré detrás de Karla pero me detuve cuando ella me miró, medio pedida y chorreando saliva de la boca... pero no dijo nada y regresó a la gran mamada que le estaba poniendo a mis amigos... entonces enterré la cabeza de mi verga en el ano de mi hermana y empujé con fuerza, entre placer y venganza por todas las que me había hecho... comencé a galopar aquel culo familiar con fuerza y todos aplaudieron... ¡me estaba cogiendo a mi propia hermana! Que culazo tenía la muy perra, que rico apretaba y que caliente estaba por dentro... mis venas se inflaron y supe que hasta ahí debía...

Me salí y fui al frente; hice a un lado a un cuate y ofrecí mi palo a la boca de mi hermana... esto me excitaba como nada antes y a ella igual, pues de un bocado se la trago y empezó a darme la mamada de mi vida. Tomó mis huevos con las manos y los apretó; pasó la lengua por todo el tronco y me mamaba la cabeza mientras me masturbaba dentro de su boca... entonces ya no pude más...

Me sintió duro y abrió la boca... un chorro caliente de leche voló hasta su garganta; pude ver como colgaba entre sus dientes. El otro voló a los ojos y chorreó por la cara; bañé su cabellos y de nuevo dentro de su boca... ella tragaba seguido, llevándose mi leche al estómago... luego me exprimió la última gota y me limpió la verga con la lengua...

-Eres perfecta, hermanita...

-Tú sabes delicioso...

-¡Tráiganlas a las dos aquí!

Las juntaron de rodillas y el de la vergota de 25 cm. Se acostó en el suelo e hizo que Karla se sentara sobre su palo, atravezándole el ano nuevamente... lo mismo le hicieron a Julieta por el culo; las dos juntitas... entonces todos las rodearon y empezaron a masturbarse en sus caras... unos aguantaban eyacular hasta que todos dijeron “ya”...

Mi hermana y Julieta abrieron la boca y pusieron los ojos en blanco... miles de calientes lechazos volaron hacia sus rostros, miles atinaron dentro de las bocas de las dos niñas y ellas sonreían... sus cabellos empezaron a teñirse de blanco con la gran cantidad de semen que caía sobre ellos... sus cuellos y hombros estaban empapándose a segundo de la leche que les caía de todas partes y sus rostros ya no eran apreciables por la máscara de semen que tenían... sus bocas rebosaban de leche y tragaban sin parar, pero más y más leche llenaban sus bocas...

Hasta que finalmente el último de nosotros terminó y descansamos en el pasto... mi hermana y su amiga lamían sus labios, tragaban y se embarraban el semen en el cuerpo... luego se miraron una a la otra y se fundieron en un largo beso dejando ver sus lenguas enredarse... mi hermana sacó la lengua y barrió con toda la leche que Julieta tenía en los hombros y cuellos... y empezaron a brincar sobre las vergas que atravesaban sus anos... hasta que los dos hombres gritaron que se venían y estirando las piernas llenaron los culos del las chavas... rápido se levantaron y el semen corrió fuera de sus anos hasta los muslos... se los frotaron y se lamieron los dedos...

No lo podía creer, pero había sucedido de todo... una orgía; más de 20 jóvenes contra dos niñas de 17 años; me cogí a mi propia hermana y las culeamos y bañamos de leche...

-Dios, Karla... ¿qué puede ser mejor que esto? -le dije a mi hermana al caer junto a mi...

-Solo hay una cosa mejor que eso, bicho... -y levantando la voz dijo a todos ahí- ¡Hey, chicos, mis padres llegan hasta pasado mañana... espero verlos mañana con más cervezas... y más amigos si tienen!!!

 

PostHeaderIcon Mi mejor orgasmo

Tumbada en mi cama… una noche de calor… la ventana abierta… corre algo de brisa… sola desde hacía dos días… mi novio de viaje… mi amante con su esposa… pienso en los dos, en como me hacen el amor, cada uno a su manera, mi novio es sensual pero le gusta que yo lleve la iniciativa, que sea yo quien lo excite y quien comience a volverlo loco, nos gusta imaginar situaciones, inventar, ser los personajes de nuestra propia historia.

Mi amante… pasional, le encanta dominarme porque sabe que es lo que más odio, es impulsivo, descarado y juega con el morbo de que podemos ser descubiertos, sabe que eso me vuelve loca.

Pienso en los dos, en como mi vida se ha convertido en un juego de riesgos, en como soy capaz de satisfacer a los dos, si antes era solo una niña que apenas quería hacerlo con su novio porque le daba vergüenza, todo mejoró cuando conocí a mi amante, andaba todo el día "revolucionada" y eso afectó a mi relación de pareja, aumentó la calidad y la cantidad de sexo, me volví una loba que necesitaba desahogar la excitación continuada que uno y otro hacían que sintiera.

¿Cómo explicar que se necesita a dos hombres? Uno te aporta la calma y el otro la tormenta, me dan vida, los necesito, me excitan… Ahora estoy aquí sola en mi cama, sé que ellos también piensan en mi, saben que estoy sola en este momento y seguro que desearían hacerme el amor, sé que soy capaz de volverlos locos, me encanta hacerlo, a veces incluso los excito a la vez sin que uno se de cuenta que se lo hago también al otro.

Pienso esto y mis pezones se ponen de punta, ¿estarán imaginando como me hacen el amor? Siento un hormigueo en mi entrepierna, tengo una bata de seda muy fina y un tanga de encaje debajo, paso mi mano por encima del tanga, mi clítoris está muy hinchado, está pidiendo que alguien o algo lo calme, me gustaría sentir la cálida lengua de mi novio, esa lengua que me recorre despacito mi concha, que empieza desde atrás hasta llegar al clítoris, haciendo una parada en mi conchita y metiéndose como si fuera una pequeña pija, cuando sale de ahí se va directo a mi clítoris y ahí empieza a hacer pequeños círculos hasta que se decide a darme pequeños mordiscos en mi preciada y placentera bolita, mmm…

también… me gustaría ser calmada ahora mismo por la mano imprevisible de mi amante, la mano que suele entrar por sorpresa bajo mi falda en la oficina y que es capaz de hacer que me acabe en dos minutos con toda la ropa puesta y sin apenas moverme, llega, se pone enfrente, eleva un poco mi falda, desplaza mi tanga y va tocando mi concha, primero la amasa con toda la palma de la mano, luego… mmm… introduce dos dedos en mi concha, mientras con la parte de la mano más cercana a la muñeca, me frota el clítoris en movimientos circulares.

La situación comienza a desatarse sin poder remediar el final, estoy tan mojada de solo pensarlo que necesito quitar mi tanga, al moverme mi bata roza mis pezones, rosados y grandes, están duros como piedras y ese roce me produce un escalofrío de puro placer.

No puedo creer que me haya puesto así, estoy boca arriba sobre la cama, me he desnudado completamente, la mano derecha acaricia mi concha que está completamente depilada, la mano izquierda dibuja círculos sobre mis pechos, círculos como los que ellos me hacen, en eso sí se parecen, saben ponerme las tetas más duras aún de lo que las tengo, saben hacer que mis pezones parezcan dos garbanzos rosados y saben la consecuencia que produce en mi concha que chupen las aureolas de mis pezones, me mojo… mmmm…

estoy mojando la cama, necesito que algo me perfore… estoy abandonada al placer, ya no puedo parar. Tomo un vibrador que hay en mi mesa de luz, no necesito lubricarlo, con lo mojada que estoy entrará perfectamente…..

 Síiii entra muy suave y despacio, me doy la vuelta en la cama, ahora mis tetas rozan el colchón, elevo un poco el culito para poder moverme con mayor facilidad, mmmm… muevo con fuerza el vibrador, quiero acabarme yaaaa de una forma brutal, ayyyhhh estoy a punto de acabarme, mis movimientos son terribles, no puedo parar de moverme, una mano empujando el vibrador hacia dentro y hacia fuera, otra dándome fuertemente en el clítoris, siento mis tetas rozar con la sábana…

Un minuto, ha pasado un minuto y he caído extasiada, no puedo moverme, el orgasmo recorre todo mi cuerpo, lo siento en cada terminación de mi cuerpo. Es una sensación inmensa, he conseguido tener un orgasmo en el que he podido mezclar a mis dos hombres, a los hombres que por separado me hacen gozar, pero que imaginándolos a la vez me han hecho rozar la locura….

 Ahora la paz… siento pasar el aire de la noche… me duermo y sigo soñando con ellos, lo que ocurrió al despertarme ya se los contaré…

Besitos a todos y háganse la paja es hermoso cuando una no tiene a nadie…      

Nadia de Rosario.... haaa la pagina me encanto!!!! Esta hermosa jaja besitos gente de estralarge.. jaja me encanto el nombre!!!

 

 

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